Desde un rincón del sur

Dec 13

Arte

En el Paseo de los Tristes de Granada, bajo el manto de la Alhambra, en una noche de cálido estío, comulgué con el cante de  Fosforito, El Chocolate, José Meneses, Enrique Morente y Don Antonio Mairena, hasta casi despuntar el alba.

Como todos ellos, Enrique era arte.

Descanse en paz.


Sep 19

Otoño

Un confuso tropel de niños, padres, carteras, gritos, nervios, ilusiones, pataleos, “no quiero”, chucherías, risas y llantos satura las calles. Mayor cuanto más cercano al colegio. 

Es la hora de entrada y esta mañana, tras las primeras gotas de lluvia, la tierra abrió sus fragancias e inundó con su aroma toda la algarabía infantil.

En la huerta, la serenidad del agua del cielo alimenta los cercanos caquis, los duros membrillos y las rojas granadas.

En cada inspiración profunda invade el espíritu el olor a humus y a arcilla mojados. Se respira paz.

Huele a otoño.


Aug 12

Calor


El progreso nos atiborra con cifras, estadísticas y datos meteorológicos veraniegos que la inmensa mayoría no escucha, ni quizás oiga, y que algunos vemos como  lo que siempre existió, aun con peores condiciones de vida.

Estos dos últimos días ha habido en distintas zonas del sur de España alerta, amarilla o naranja, por altas temperaturas. Nos lo repiten una y otra vez, nos dan consejos, que si el golpe de calor, que si no abras ventanas, que si…

Algunos hemos experimentado esta climatología estival cuantas veces marcan los años vividos sin que hubiera, tiempo ha gracias a Dios, no una radio que te informara y aconsejara, sino ni siquiera una radio. Y en verano se cerraban las casas a mediodía, y se procuraba no salir, y beber agua fresca del cántaro que se trajo de la fuente por la mañana, y…

¿Y los campesinos? ¿Y los segadores de las  hazas de secano de mi pueblo o de las campiñas sevillanas de Ecija y alrededores?

El sol, a plomo; árboles, ni uno donde mantener la damajuana a la sombra; pañuelo anudado en la cabeza, sombrero, camisa abrochada hasta arriba y hasta los puños, el hocino en una mano y la gavilla de trigo formándose en la otra; la calima perenne, …

También hacía calor, mucho calor. Eran cosas del verano. Algo natural, sin más importancia. Si no hace calor en agosto, ¿cuándo va a hacerlo?


 


Jun 24

Ritual

Agua, romero, tomillo, albahaca y pétalos de rosa duermen toda la noche en la terraza para embriagarse de rielar de luna, de fulgor de estrellas, de brillo de constelaciones,  de luces cálidas de fuego, de humo de quema de “Júas”,  de fiesta de inicio del estío, de olor del cercano mar, de humedad nocturna, de brisa matutina,…

Al alba, esa agua perfumada empapa las femeninas mejillas en un rito ancestral.

Es el agua mágica de la noche de San Juan.


Soledad

Dejo el mostrador tras un  “Siéntese que ahora le llamamos”.

Allí, desde el sillón, veo cómo un hombre empuja a otro en una silla de ruedas hacia la zona de admisión. No son familia. Es obvio. Desaparece, se presenta de nuevo con una maleta, cobra doce euros y se despide con un  “Gracias. Que se mejore”.

El recién llegado busca en la bolsa de atrás de su incómodo asiento, saca una carpeta, extrae unos papeles y se los da a la secretaria.

-      “D. Juan, póngase ahí a un lado. Ahora le llamamos”.

Con gran esfuerzo D. Juan vuelve a colocar la carpeta en el respaldo y ahora, con destreza, como quien está muy acostumbrado, gira la silla, coge la rueda metálica con la mano izquierda, ase con la derecha la maleta y lentamente se separa unos cuantos metros hasta llegar junto a una mesa baja.

Son las tres y media de la tarde. El trasiego de médicos, enfermeros, visitantes, enfermos dados de alta y pacientes en espera de que se les llame aumenta en la sala de recepción, demasiado fría.

Es la hora de la medicación y D. Juan, con la naturalidad de lo que es cotidiano y habitual, coloca dos grageas en la palma de la mano y se las echa a la boca. No tiene agua y cuesta trabajo bajarlas.

-      “Pedro Gómez”

El celador me llama y nos vamos con una última mirada  a ese hombre inválido y solitario que, al menos de momento, no comparte su enfermedad con nadie.

¡Qué afortunado es uno!


Jun 9

Discípulos

Uno pretende captar, dominar el tiempo; lo programa cual si fuera su propietario; decide qué hacer ahora, luego, después y más allá.

Ingenuo. En un pispás la planificación se desmorona, se viene abajo y cae. Entonces el yo calculador, poseedor de los días, se siente impotente ante los elementos y ha de resignarse.

Y en esa soledad, aceptada a regañadientes, repasa momentos, piensa en el pasado y en el presente, y mira al futuro y sueña algunos deseos.

Una simple operación, que iba a durar a lo sumo dos semanas, se convierte en un calvario de dolor, de miedo al qué será esta complicación, de abatimiento, de oscuridad a veces, de optimismo otras muchas, de lentas e interminables horas, de pausada y esperanzada alegría al fin, aunque lejana.

  La familia te mima; los amigos, siempre escasos mas incondicionales, te arropan; los allegados y compromisos te llaman con un “ me he enterado de que…”.

¿Falta alguien? ¡Claro que sí! Tus alumnos, ¿dónde están?, ¿qué piensan?, ¿se preocupan  por la falta de clases o se alegran de la ausencia de ellas?, ¿dejaste algo en ellos?, ¿qué les enseñaste?, ¿serán, gracias en parte a ti, hombres y mujeres de provecho el día de mañana?, ¿con qué ilusión afrontan la enseñanza posobligatoria?, ¿abandonarán para siempre los estudios?

Estas ocupaciones me tenían cuando, hace unos días, Isabel María, Antonio, Rocío y Esperanza, cuatro luchadores natos, trabajadores empedernidos y tenaces, me alegraron la tarde del sábado.

Gracias. Hay vivencias que no se olvidan.


Apr 18

Santo Sepulcro

Entre todas sobresale ella, la más hermosa, la única.

Cruza la noche serena, plena de silencio.

Una cruz, guía.

Dos ciriales, escoltas.

Tres estandartes, identidad.

Trajes oscuros, seriedad.

Mantillas negras, elegancia.

Música religiosa, recogimiento.

Luces que se silencian, mudez.

Pasa el Sepulcro, oración.

Entre todas sobresale ella, la más hermosa, la única.

Majestuosidad.


Apr 17

Cigüeñas

Aparecieron con sigilo, altas y ganchudas, blancas, del ala negros los extremos.

Increíble.

“¿Cigüeñas?”

Cambio de sentido en la rotonda, la velocidad se aminora.

“¡Cigüeñas!”

Sobre el tronco de palmera, deshojado por los embates del picudo rojo, dos elegantes cigüeñas dibujaban el cielo.

- “¡Ven, vamos! Te voy a enseñar un sueño.”

- “¿Dónde? ¿Qué es?”

El coche avanza con miedo.

- “¿Cómo es posible? Aquí nunca hubo. Se irán.”

Amaneció de nuevo. El trabajo, ese día, quedaba más lejos.

Había una rama en la palmera.

“¿Estarán anidando?”

En el devenir de soles y lunas crecieron las ramas, se inundaron de follaje y, por fin, allí se ofrecía orgulloso el nido.

El domingo hubo cohetes.

“¿Se habrán asustado? ¿Se irán?”

A la vuelta de la capital, aún la sal del mar en los pulmones,…

-“No están”

-“¡Por Dios! ¡Qué pena!”

Amaneció plúmbeo y lluvioso el lunes. Y una ilusión, una inquietud en el acercamiento y…

En la casa sonó el móvil: “titití, ti ti;   titití, ti ti.”

Las cigüeñas en el nido. Todo bien

Allí, en su atalaya, una, de pie, acicala la vivienda; otra, echada, engora.

“¿Surcarán el aire cigüeñitos?”

Hay motivos y esperanza.


Apr 2

Paco

Por el camino disfrutamos de los últimos dorados rayos de sol.

Cae la tarde. A un tiro de piedra, apoyados en sendos cayados, padre e hijo, guardan las cabras. Éste junto al  Camino del Bujeo; aquél, al otro lado de la piara. De pronto, algunas deciden cruzar la carretera en busca de nuevos pastos en la haza cercana. Paco, sin inmutarse, sin descomponer la figura, apoyado en la madera con ambas manos y descargando el peso corporal sobre ella, emite un doble sonido laterogutural  admonitivo:  “lchg, lchg”. No hay más. Las fugitivas se dan la vuelta con toda celeridad y vuelven al rebaño.

Al pasar junto a ellos,

- “Buenas tardes”.

- “Buenas tardes, Buenas tardes. ¿Vamos a dar un paseíllo? Hace un vientecito fresquito”.

Es verdad. Corre el norte y se siente en las carnes.

- “Andando se quita, hasta luego”.

- “Con Dios”.

Comentamos que Antonio no seguirá los pasos de su padre, aunque ahora le ayude. Puede y debe correr más altos vuelos. Es ley de vida. También los nuestros vivieron una cultura de subsistencia y metían las cabras por el ojo de una aguja, pero lograron que nosotros tuviéramos otras miras.


Mar 18

Jóvenes

Tras un despertar ceniciento, en la lejanía el campo se despereza alegre y dorado.

Los alumnos, plomizos muchos, rebuscan en los rincones olvidados de su cerebro algunos conceptos con que responder a las cuestiones del ejercicio.

Quedan pocos a quienes les importe saber, aprender, aprehender todo. La inmensa mayoría, convertida en masa, abandona cualquier interés cognitivo para sumirse en ese mundo amorfo lleno de programas basura, tuentis, vida fácil,…

Observo con pena y altísimo desprecio una juventud engendrada en la opulencia, caminante en el “no me gusta”, la vagancia y la pereza, carente de obligaciones y reivindicante de múltiples derechos por cuya consecución no movieron un solo dedo.

Miro con preocupación a ese puñado de jóvenes anhelantes de un futuro digno, trabajadores incansables y, por ello, menospreciados, postergados y repudiados por sus compañeros.

Que el futuro premie y recompense a estos jóvenes para bien y subsistencia  de la inanición de los anteriores.